Este artículo se publicó por primera vez en EL PERIÓDICO DE HUELVA el 27 de mayo de 2013. Si lo subo al blog es porque creo que su actualidad es rabiosa y porque creo que, aunque haya venido creyendo en otras tesis, me parece que en el caso de coincidencia de diferentes partidos regeneracionistas y ciudadanos, la opción podría ser llegar a acuerdos pre o post electorales.
LAS HORAS
JAVIER BERRIO
Alternativa
municipal
El
mapa político en el Estado podría cambiar mucho a tenor de las encuestas. Según
las mismas, hasta tres partidos podrían ser necesarios para formar una mayoría
de gobierno estable. Naturalmente, ello va a depender de que el panorama
económico no cambie lo suficiente en lo que resta de legislatura para permitir
que el PP remonte sus posiciones. También, desde el otro lado de los dos
partidos hasta aquí mayoritarios, que el PSOE encuentre un candidato mejor posicionado,
no contaminado por su activad gubernamental y que ideé propuestas más creíbles
que las del actual secretario general, Pérez Rubalcaba.
Pero quizás lo más interesante podría ser
qué suceda en los ayuntamientos. En nuestra provincia, la experiencia ha
comenzado con los partidos independientes que ya gobiernan, solos o en
coalición, en algunos de nuestros ayuntamientos. Lo que sucede es que a pesar
de la independencia de los partidos tradicionales, muchos de sus cargos ya
administraron en organizaciones al uso. Por eso, la prueba de oro tendría que
venir en la capital, donde ciudadanos sin responsabilidades públicas
institucionales anteriores habrían de ingresar en el consistorio con la
voluntad de cambiar drásticamente las políticas presentes. El auténtico cambio municipal debe venir de
manos de una formación nueva de ciudadanos y para los ciudadanos. Inútil seguir
insistiendo en candidatos que se deben a los aparatos de sus partidos o, como
en el caso del actual equipo de gobierno, a la estricta voluntad del alcalde.
Ya sabemos que en el caso del PP, es el partido el que se rinde ante el hombre
que siempre ha ganado las elecciones en la capital a la cabeza de su lista y no
al revés.
Cuando hace unos días, este periódico
reproducía la entrevista que el primer edil había concedido a la cadena SER, lo
que más sorprendió fue que hiciera referencia a la voluntad de su partido,
entre otras variables, para presentarse o no a las elecciones municipales de
2015. Ya sabemos que los deseos del alcalde son órdenes para la dirección
popular, no por casualidad ha sido el mayor aval electoral de la gaviota en
Huelva. Además, el gran cambio urbanístico se dio en los tiempos de bonanza
económica bajo el mandato del actual alcalde y del equipo hecho desde su entorno
personal y a su medida. Pero eso se acabó hace mucho tiempo. Ni renovó nunca su
lista ni la ciudad siguió creciendo desde hace tiempo. Al alcalde, a pesar de lo dicho por él mismo,
ni le preocupa ni le importa lo que su partido pueda pensar al respecto, no así
lo que dibujen las encuestas. Una opinión mayoritaria negativa o dubitativa
sería suficiente para que el regidor dé marcha atrás y no ponga en peligro la
reputación hasta aquí alcanzada y que ya ha comenzado a declinar. Pero en
realidad, eso es algo que ya decidirán en el seno de un equipo de gobierno
completamente agostado por los larguísimos años de gobierno, por la deuda y la
crisis.
Lo verdaderamente importante para Huelva es
dar lugar a una nueva opción para el gobierno de la ciudad que, cuando menos,
condicione el fondo y las formas de
administrar una Huelva hoy abandonada. Sin duda, los próximos administradores
tendrán que hacer frente a las responsabilidades arrinconadas y habrá de partir
de la premisa de decir siempre la verdad sobre el estado de la capital y sus
finanzas. Afrontar el reto de modernizar la administración interior; buscar,
desde las posibilidades del consistorio, alternativas al tremendo desempleo hoy
existente y sondear nuevos medios; avanzar en un medio ambiente de mayor
calidad compatible con el mundo del trabajo; acometer la racionalización de los
sueldos públicos; recordar que los barrios también existen y que sin ellos no
hay ciudad; abrir el campo de actuación turística a todas las posibilidades de
la ciudad y su entorno y ese largo etcétera al que hoy no se da solución
porque, sencillamente, los actuales mandatarios de la ciudad ya no pueden hacerlo.
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