domingo, 29 de septiembre de 2013

Rechinando por Huelva

He tenido la suerte de pasar casi un mes en Lloret de Mar, en la Costa Brava, muy cerca de Blanes y, naturalmente, en Gerona. Ha sido una experiencia agradable casi circunscrita a sol, playa y cura de sueño. Hacía tiempo que no dormía tanto. Decidí dejar las preocupaciones atrás y casi lo conseguí al cien por cien. Sólo el zumbido porculero de algún abejorro  -por cierto, ¿existe el femenino de abejorro?-, a punto estuvo de sacarme de mi tranquilidad casi zen. Pero apagué el whatssapp y seguí adelante con mi felicidad. Evidentemente, algunas personas de natural molestas, aprovechan el aburrimiento para malmeter y crear confusión y desconfianza. Afortunadamente, al final, quedan demasiado en evidencia y pasan a ser ignoradas porque la asunción unipersonal de relevancia no sirve más que para ser rey o reina de la nada, como así es.
   Lloret y las poblaciones cercanas -por ejemplo Caleda y Pineda- ha supuesto, y no es la primera vez, una ampliación de mis horizontes personales. Lo digo por las personas que para bien o mal se conocen y porque inequívocamente, en medio de la tranquilidad, surge la vivencia interior, la meditación y la planificación que se traza sola. Es ahí donde encuentro las ventajas de la edad. Ser joven es hermoso pero la perspectiva solo la da el tiempo y comienzas a comprender que moverte con reposo siempre será mejor que obedecer a los impulsos que debieron quedar atrás hace tiempo.
   Curiosamente, empiezas a descubrir que el apego desmesurado a la tierra no tiene razón de ser. Bien está dedicar parte de tu tiempo al lugar que te vio nacer, pero no deja de ser sano tomar distancia para relativizar la realidad. Una ciudad, aunque te haya visto nacer, no tiene por qué ser la mejor del mundo, tan siquiera la que en términos de reconocimiento, más te aprecie. Por otro lado, si la edad te da perspectivas antes no soñadas, ¿por qué no se puede producir un cambio de residencia cuando ya han pasado más años de los de la mitad de tu vida? ¿No puedo una persona hacer lo mismo que hace en su lugar natal y quizás encontrar la horma de su zapato? -Me refiero a términos profesionales o, en su caso, artísticos, que nada tiene que ver con situaciones sentimentales aunque, bien visto, también podría ser. Dependerá de los fines que busca cada cual.
   Para bien o para mal, mi tierra es Huelva, creo que lo sabe todo el mundo que me conoce directa o indirectamente. La he amado profundamente y siempre he vivido aquí. Me doy cuenta de que todos mis intentos de estar en el servicio público de la urbe se han visto frustrados porque un muro de intereses y de incomprensión se ha opuesto a mis fines a cualquier intento. Es verdad que en ese sentido, todos mis proyectos , en cuanto a la política se refiere, fueron dentro del PP. Mejor no recordadar mucho cómo es ese partido por dentro o por qué únicamente permitE el acceso a la administración de la cosa pública a los afines desde el punto de vista de la "casta" (intereses de grupo), y el gusto rancio y demodé. Ni inteligencia, capacidades o generación de ideas tienen para ellos importancia, así que espero que dejen de gobernar la ciudad tras las elecciones locales de 2015.
   Seguiré contando cosas, comentando noticias o escribiendo artículos periódicamente, según el tiempo me lo vaya permitiendo y aunque esta entrada no ha sido la primera en ser editada, sí quiero que sea carta de presentación del blog. Espero que lo disfrutéis los muchos o pocos que os pongáis en contacto con él. Seré tan personal como el pudor y la prudencia me permitan serlo, pero no cejaré en ser yo todo el tiempo.

   Un abrazo cordial a todos.
  
  

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